24 sept 2024

Perdóname



Perdóname por obligarte a verme mirando al infinito. Perdóname por hacerte vivir para un futuro que nunca llegó.

Perdona, porque ya apagadas las luces de la esperanza,
deambulo tras la sombra de lo que quise ser.
Perdona mi culpa, me entretuve
y mi tiempo, paso de largo.

Arrastro también la carga de una culpa ajena.
La culpa indiferente a millones de sueños rotos,
camuflada en legislaciones oportunistas, ingrávidas,
voces vacías que apuntan hacia arriba,
casi etéreas, danzando alrededor
de carcamales pestilentes con corazas de oro.

Perdona, madre, te debo un grito,
¡aunque suene estertóreo!
Apelo al tiempo. 

Atentos: ¡Es hoy, es ahora!
¡Sembrar los pies en la tierra! 

Sanar las heridas de los campos secos!

Escuchen: ¡La huida no ha servido al alma!
Perdona madre ¡No pude detener el tiempo!