24 sept 2024

Perdóname



Perdóname por obligarte a verme mirando al infinito. Perdóname por hacerte vivir para un futuro que nunca llegó.

Perdona, porque ya apagadas las luces de la esperanza,
deambulo tras la sombra de lo que quise ser.
Perdona mi culpa, me entretuve
y mi tiempo, paso de largo.

Arrastro también la carga de una culpa ajena.
La culpa indiferente a millones de sueños rotos,
camuflada en legislaciones oportunistas, ingrávidas,
voces vacías que apuntan hacia arriba,
casi etéreas, danzando alrededor
de carcamales pestilentes con corazas de oro.

Perdona, madre, te debo un grito,
¡aunque suene estertóreo!
Apelo al tiempo. 

Atentos: ¡Es hoy, es ahora!
¡Sembrar los pies en la tierra! 

Sanar las heridas de los campos secos!

Escuchen: ¡La huida no ha servido al alma!
Perdona madre ¡No pude detener el tiempo!

22 sept 2020

MI TIEMPO

Cómo no lucrar con saña con él,
si me pertenece
y a cada instante parece 
que escapa con artimañas.

Puede ser una patraña 
 lo de su indefinición:
¿espacio será, o intuición?
Lo mismo da... si acompaña.

En su estado espiritual lo componen tres sustancias:
Pasiones, que en copa escancias,
Deberes y la Paz ¡genial!

Tantas y tantas Pasiones 
que aunque él fuera infinito,
cumplir Deberes, lo admito,
provoca muchas tensiones.

La Paz ¡Sí! es mi Universo,
sin confín, pero tocable, 
de valor incalculable
solo pensable en un verso.

También existe si muere,
pero cuando el tiempo es muerto
se solivianta el desierto
que en el espíritu hubiere.

No creo que sea hazaña
exprimir cada segundo,
pues para entender el mundo
vine de mi Cuba a España.

Al ocaso desengaña
que el tiempo sea implacable,
pero con fe, es indudable,
que también mueve montañas.

¡Tiempo!

¡Te me escurres!

¡Cuánta maña!

 

IMPACIENCIA

 

Mi razón se refugia, malherida, en su foco
y en el lecho de letras de su savia procrea
y destila piedad o impotente guerrea,
al horror cotidiano que confino y evoco.

A mis ojos protejo del dolor que no vea,
de verdugos y llantos, de la sed que no toco,
pero no de mí misma, ni de lobos tampoco,
ni del conjurado mar cuando al aire bloquea.

Con mis párpados ciego la visión de una valla,
la impaciencia ¡con puño! para helar el furor
que al morder en mi pecho y retarme a batalla
agiganta con saña lo visual del horror.

Moveremos el mundo, hasta hacer que aún haya
en el hombre esperanzas de vivir con honor,
que no sean Los Otros de una tierra vasalla,
que seamos Nosotros, y que triunfe el amor.
 
 
 

6 dic 2017

NARCISO

No es hábitat de la iluminación
ni de lo dinámico gran fanático 
el obtuso, endémico, mentestático,
morralla para mundificación.

Es un pavo real por presunción
de su peculiar marketing maniático
esperpento, ególatra, psicopático,
babilónico, hechizo y perdición.

De mi ocaso es un aullido punzante
y gloria es de mi soñado horizonte,
de mi presente, indómito amante.

En tu gris caverna soy polizonte,
Medalla soy de tu ego subyugante
Y en tus cuerdas, armonioso sinsonte. 
 
 
 

SÚPLICA

 
Empuñada la esperanza 
imploro al pan y al amor
que equilibre en mi dolor
lo que pesa la añoranza.
Pido al invisible; alianza,
pido que no me enanice
y si Patria lo bendice
al horizonte tener
la ruta para volver
 
¡Y mi sueño se realice!

Para mi niña yo pido
que su Patria el mundo sea
y que el límite que vea
quede en el tiempo en que anido,
el verso de tierra ungido
para que el bien enraíce
y cuando Musa aterrice
que sólo sirva frontera
para rimar con bandera
 
¡Y mi sueño se realice!

Para mi Cuba deseo
que esa alegría mulata
que el tirano aún achata
deje de ser su trofeo.
Despierta de su Morfeo
con la pasión que precise
que Democracia entronice
y junte todas las manos,
que no emigren los cubanos
 
¡Y mi sueño se realice!


VESTIDURA ACORAZADA


Como de viejo árbol, mi sombra talla,
acota y tutela tu adolescencia
quiero ser el gurú de tu conciencia
y en vida pierdo la terrenal batalla.

Guardo pues, en mi efímera muralla
un patrimonio de maternal esencia
testimonio de la genuina herencia
que habitará en ti cuando me vaya.

Mi alma, inmune de mí, será tu aliada.
Transitará su inercia sigilosa
del corrupto material enajenada.

Y en universal éter, poderosa
será tu vestidura acorazada
y tú mirarás al cielo amorosa.


LIBERTAD


Te me alejas libertad
si para rehacer caminos
no consigo andar contigo
sin desdeñar mi verdad.

Te me alejas libertad
si compinche del progreso 
cambias de nombre a procesos
de la misma cualidad.

Que te me escapas presiento
si sobre mi sombra voy
por no desafiar al sol
ni soliviantar al viento.

No quiero que seas fragua
de la guinda en un pastel, 
ni que yo tenga que ser
amoldable como el agua.

Por quererte tanto estoy
insumisa a todo yugo
y rota de Patria y futuro,
mi presente es más que un hoy.

Por quererme tanto soy
libre de hacer lo que quiero
y al no camuflar anhelos
pariendo horizontes voy.


SIN LAZARILLOS


Persigo el horizonte que es mi credo
sobre huellas de un trayecto patentado
y encuentro en la cumbre, desolado,
banderas, de mi fe, triste remedo.

He acallado querencias por el miedo
y a mis pasos senderos he cerrado,
pero en rutas mi cuerpo conformado
ni espíritu será  si retrocedo.

No tendrá rastros ni ecos mi camino,
ni tendrá radiantes gritos de saetas,
ni guion indeleble, ni azar divino.

Si Elíseo  hallado no es Edén que anido
y no acierto la clave de mis metas 
allende viviré al confín prohibido.


ADOLESCENCIA


Frágil es el poder cuando el derecho
dicta las razones que imponemos
al inerme retoño que sabemos 
candoroso perfil de nuestro pecho.

Felino corazón siempre al acecho,
con endeble coraza blindaremos
y a nuestra guerra solo alistaremos
Soldados de un ejército maltrecho.

Al anochecer el arma entregada
y en repliegue fetal, el enemigo,
el refugio invade acurrucada.

El latido ancestral es el ombligo
que empodera a la madre ilusionada
y a la débil invicta ofrece abrigo.


ESE MIEDO



Primero el miedo, Ése, el que desconsuela
el que fue otoñal hambre de lactancia
aquel lustro que envejeció tu infancia
de ese siglo que desmembrado vuela.

Después el miedo, triste secuela,
del disfraz que vistió en la distancia
un hontanar de maternal fragancia
y alumbró olvidos para que aún nos duela.

Ese miedo, Ése, el de la conjetura.
A las alas, al nido, al desacierto,
al albedrío, al vuelo, a la cordura.

El miedo mutilado, el miedo incierto
que reto con la paz de mi ternura
e invicta siempre hacia la luz despierto.