Como de viejo árbol, mi sombra
talla,
acota y tutela tu adolescencia
quiero ser el gurú de tu
conciencia
y en vida pierdo la terrenal
batalla.
Guardo pues, en mi efímera
muralla
un patrimonio de maternal esencia
testimonio de la genuina
herencia
que habitará en ti cuando me
vaya.
Mi alma, inmune de mí, será tu
aliada.
Transitará su inercia sigilosa
del corrupto material
enajenada.
Y en universal éter, poderosa
será tu vestidura acorazada
y tú mirarás al cielo amorosa.