6 dic 2017

SIN LAZARILLOS


Persigo el horizonte que es mi credo
sobre huellas de un trayecto patentado
y encuentro en la cumbre, desolado,
banderas, de mi fe, triste remedo.

He acallado querencias por el miedo
y a mis pasos senderos he cerrado,
pero en rutas mi cuerpo conformado
ni espíritu será  si retrocedo.

No tendrá rastros ni ecos mi camino,
ni tendrá radiantes gritos de saetas,
ni guion indeleble, ni azar divino.

Si Elíseo  hallado no es Edén que anido
y no acierto la clave de mis metas 
allende viviré al confín prohibido.