22 sept 2020

MI TIEMPO

Cómo no lucrar con saña con él,
si me pertenece
y a cada instante parece 
que escapa con artimañas.

Puede ser una patraña 
 lo de su indefinición:
¿espacio será, o intuición?
Lo mismo da... si acompaña.

En su estado espiritual lo componen tres sustancias:
Pasiones, que en copa escancias,
Deberes y la Paz ¡genial!

Tantas y tantas Pasiones 
que aunque él fuera infinito,
cumplir Deberes, lo admito,
provoca muchas tensiones.

La Paz ¡Sí! es mi Universo,
sin confín, pero tocable, 
de valor incalculable
solo pensable en un verso.

También existe si muere,
pero cuando el tiempo es muerto
se solivianta el desierto
que en el espíritu hubiere.

No creo que sea hazaña
exprimir cada segundo,
pues para entender el mundo
vine de mi Cuba a España.

Al ocaso desengaña
que el tiempo sea implacable,
pero con fe, es indudable,
que también mueve montañas.

¡Tiempo!

¡Te me escurres!

¡Cuánta maña!

 

IMPACIENCIA

 

Mi razón se refugia, malherida, en su foco
y en el lecho de letras de su savia procrea
y destila piedad o impotente guerrea,
al horror cotidiano que confino y evoco.

A mis ojos protejo del dolor que no vea,
de verdugos y llantos, de la sed que no toco,
pero no de mí misma, ni de lobos tampoco,
ni del conjurado mar cuando al aire bloquea.

Con mis párpados ciego la visión de una valla,
la impaciencia ¡con puño! para helar el furor
que al morder en mi pecho y retarme a batalla
agiganta con saña lo visual del horror.

Moveremos el mundo, hasta hacer que aún haya
en el hombre esperanzas de vivir con honor,
que no sean Los Otros de una tierra vasalla,
que seamos Nosotros, y que triunfe el amor.