22 sept 2020

IMPACIENCIA

 

Mi razón se refugia, malherida, en su foco
y en el lecho de letras de su savia procrea
y destila piedad o impotente guerrea,
al horror cotidiano que confino y evoco.

A mis ojos protejo del dolor que no vea,
de verdugos y llantos, de la sed que no toco,
pero no de mí misma, ni de lobos tampoco,
ni del conjurado mar cuando al aire bloquea.

Con mis párpados ciego la visión de una valla,
la impaciencia ¡con puño! para helar el furor
que al morder en mi pecho y retarme a batalla
agiganta con saña lo visual del horror.

Moveremos el mundo, hasta hacer que aún haya
en el hombre esperanzas de vivir con honor,
que no sean Los Otros de una tierra vasalla,
que seamos Nosotros, y que triunfe el amor.