Cómo no lucrar con saña con él,
si me pertenece
y a cada instante parece
que escapa con artimañas.
Puede ser una patraña
lo de su indefinición:
¿espacio será, o intuición?
Lo mismo da... si acompaña.
En su estado espiritual lo componen tres sustancias:
Pasiones, que en copa escancias,
Deberes y la Paz ¡genial!
Tantas y tantas Pasiones
que aunque él fuera infinito,
cumplir Deberes, lo admito,
provoca muchas tensiones.
La Paz ¡Sí! es mi Universo,
sin confín, pero tocable,
de valor incalculable
solo pensable en un verso.
También existe si muere,
pero cuando el tiempo es muerto
se solivianta el desierto
que en el espíritu hubiere.
No creo que sea hazaña
exprimir cada segundo,
pues para entender el mundo
vine de mi Cuba a España.
Al ocaso desengaña
que el tiempo sea implacable,
pero con fe, es indudable,
que también mueve montañas.
¡Tiempo!
¡Te me escurres!
¡Cuánta maña!